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ESCARCHA O CENTELLA
(2004)

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¿ERES?
¿Centella
que parte en dos mi estancia?
¿Escritura?
¿Angustia?
¿Amor?
Me llenas de luz, me transifguras.
Renazco de escarcha
y
fuego.
Vienes volcán…
Incandescente regresas,
reelaborando.
La protejo
escritura
con la misma centella angustia.
Cálida canta… y es fuente
¿escritura?
¿amor?
Río
baña de lirios blancos
el nuevo rito
naciendo crisálida en mí.


¿PREFERIBLE?
No la escribiente
de generoso quejido.
No diadema en tinta china,
ni pueblo inventado
en desfiladeros de montañas
que ni siquiera han probado vivir.
Magma aunque sea…
volcán Skay que siempre ruge
y lanza piedras sudorosas;
roca líquida.
Nunca más espacios níveos.
No tranquilizar la ausencia de paz
mezclando óleos
en cuadros pared a pared.
La piel quiere sentir
su utilidad.
No embutir…
cuadernos y libros
nada más.


LO IRREAL
–La fantasía–
duerme.
Escapemos sigilosos,
sin tinta,
en puntillas;
sin hacernos notar
más que de un pulso impreciso.
Es tiempo
para,
sin pinceladas,
ser.
Tú al sur,
yo también.
Sin el ecuador en trazos,
el papiro no entrevisto,
el papel en madera viva.
Plena la vía para dos.


ES HORA
Del encuentro no fortuito,
de
una
es carch a
y
una
ho g u e r a.


NUNCA MÁS SEREMOS PUNTO
Que se alarga línea,
aunque el deslizamiento
vuelva
a acecharnos
en el descampado
que demanda
cada vez.


ANOCHE FUE LA NOCHE
Caminábamos por la playa,
asumidos.
Ya no recostados de árboles
que no existen,
descalzados de heridas,
la arena húmeda;
cálido el papel de la piel.
Nunca más poblados
de fantasmas.


PARA SACIAR LA HUELLA
Dos mares en sueños no alcanzan.
Ni olas, campo abierto,
candado al mismo tiempo;
es decir simulacro: nada.
¿Solos?
¿Dos?
No medie más que un hilo
del mismo aire.


NOS BUSCAMOS
¿Hueco de soledad? Nos necesitamos...
¿angustia… escritura… amor…?


¿INVENTO?
¿Eres?
¿Soy?
¿Estamos sintonizando el fiel?


SERENIDAD DE HOJA BLANCA
Que lleno
d i a m a n t es
Desmantelar la escritura…
amor…
angustia...
La herrumbre carcome, ofusca.
Dinamita bien adentro: temblor.
¡Que se fragmente
el diván calígrafo con maganto,
que no dibuje el envés!
Sí, la carne que grita ciega,
mirando.


TIÉMBLAME SERENAMENTE
¿A m o r?
No atropelles
¿fa n t a s í a?
–con garfios–
¿E s c r i t u r a?
Ve lento, pero ten prisa: son para nosotros los días.