El caballito de alas doradas

Ana Guillén

Este era un caballito que deseaba tener alas y soñaba todas las noches con ellas.
 
Él, siempre en las noches rezaba a Dios esta oración: “dios hazme alitas y yo seré el mejor angelito de tu reino”.
 
 
El caballito era amarillo, su piel como algodón. Era muy tierno, trabajador y juicioso. Tenía dos hermanitos menores. Esos hermanitos eran un poquito malos y no les prestaban sus cosas. Pero él, aunque ellos eran malos, él era bueno con sus hermanitos.
 

Este caballito seguía rezando. Pasaron días y semanas y nada que le salían las alas.

Un día los caballitos fueron al bosque como iban todos los domingos. ”.

Los papás, siempre, antes de salir, les decían: “No se alejen mucho, ni se vayan al barranco que está ahí junto a la siembra de zanahoria

Pero el hermanito menor y el mediano no hacían caso.

Los dos hermanitos convencieron al hermano mayor, metiéndole una mentira, y se fueron al barranco a comer zanahorias.

 

El más pequeño se resbaló en el barranco.

Antes de que se cayera al fondo, el caballito mayor se tiró para salvarlo, y cuando iba por la mitad se dijo:”Aunque muera voy a salvar a mi hermano”.

 

Y cuando ya estaba cerca del fondo le salieron dos alas doradas.

Así salvó a su hermano menor.

 

Desde ese día fue muy feliz ayudando a los demás.

Pero las alas doradas solamente brotaban cuando alguien necesitaba ayuda.