EN EL MAR DE CAJAL Y GOLGI
(1996-2005)
María Luisa Lázzaro
 
 
 
     
     
 

A mis compañeras y compañeros de la Cátedra de Histología, de la Facultad de Medicina, (1972 a 1979), por la solidaridad y apoyo a mi salto cuántico vocacional hacia las Letras.

Al doctor Julio María Sosa (+), Jefe de la Cátedra de Histología (1960-1978).

Al doctor Walter Bishop, jefe de la Cátedra de Fisiopatología varios períodos.

A Sonia Luisa González por su tenacidad en sanar los opiáceos con los péptidos.

A la poeta venezolana Lucila Velásquez por sus estímulos a la poesía de temas científicos.

A Einstein por su Teoría de la Relatividad y su fórmula de la energía (aplicada al bien): E= M.C2.

"El descubrimiento científico nos invita hacia una complejidad exquisita, y nuestras respuestas tienen que ser apropiadas a esa complejidad. El cerebro es un sistema de energía sin límites que vibra de aquí al infinito (Somos) energía en constante vibración (...).
Tu Energía es igual a tu Materia multiplicada por la Velocidad de la luz al cuadrado".
E. de Beauport y A. Díaz
(Las tres caras de la mente, 1994)

 

ARTE MISA POETICIENCIA

La belleza
noventa sesenta noventa
ya no es el único ideal del tecnicolor.
El músculo (el hacer) algunas veces cuelga
aunque en los gimnasios letrados
lo solidifiquen con teoremas para las competencias.
Ya no basta respirar arrobados,
rememorando, ante lo que queda
de amados y amadas desamándose.
Tampoco bastan los PhD
ni los libros que entrenan la memoria
y el entendimiento.
Es el momento de batir en merengada
las emociones con las nociones en las acciones,
la ciencia con la inconsciencia,
el estudio del solfeo con el solfeo por intuición,
la técnica de los semas
con los fonemas de la inconexión.
Es decir, materia gris y materia blanca
con un tanto de sustancia rosa y hada.
Lo uno en lo otra, y lo otro en lo una.
El ojo izquierdo con el derecho,
observando al mismo tiempo,
be-viendo por el mismo ocular
locura y la cordura,
razón e intuición.


EN EL PRINCIPIO LA CÉLULA

En el principio fue la célula,
con sus retículos endoplásmicos,
su Complejo reticular de Golgi,
sus mitocondrias,
vacuolas, plasmodesmos,
y su piel social:
la membrana plasmática.
Después, fueron los tejidos:
Epitelial, conectivo, muscular y nervioso.
Los órganos, sistemas, glándulas, humores,
líquidos, excreciones.
Más tarde fue el verbo,
la molécula, el ADN, el átomo;
elementos y complementos circunstanciales
de lugar, tiempo y modo;
los virus, el sida,
la fecundación in vitro,
las ovejas clonadas,
las células madres;
los neurotransmisores
y la regeneración tisular
a voluntad.

 

EN EL PRINCIPIO DEL FINAL

Al principio de cada final
suceden partículas subatómicas en lluvia:
bariones y mesones deambulando por el infinito Omega;
alta densidad pensada.
Beta, alfa, delta, de mayor a menor liviandad.
Los corpúsculos temen ser atascados
en cámaras de burbujas científicas,
como están predestinado en los tiempos del porvenir:
ser estudiadas como especímenes extraterrestres,
o residuo de colisión meteórica,
colas de cometas fragmentados.
La ciencia, con su Nobel, no dejará de incursionar
por los extraordinarios universos.
Dará con los blancos más insospechados
reuniéndolos en el orden, posible correcto
en que son lanzados los pensamientos
de cada mente descarnada:
antimateria flotando en espera
de rehacerse circunvalación cerebral nueva,
materia gris y blanca.
Nunca habrá un último salto de la ciencia:
nuevo código braille,
interpretaciones de sintagmas extraños.
Cajas negras humanas de materia difunta
girarán en la palestra del saber humano.
En eso andan los científicos,
casi toman posesión del éter negro,
tan solo les falta llegar a la codificación lingüística mental,
cadena de partículas en lluvia eléctrica:
instantes precisos de pensamientos liberados
en los agujeros negros humanos.


ENTRE EL SER Y EL PARECER


Saber las idiosincrasias de los otros
es un hecho macroscópico,
basta observar con deducción,
escuchando gestos e idiolecto,
acciones y omisiones.
Pero…
conocernos a nosotros mismos
en estructura profunda:
organóides ontogênicos,
citoplasma constreñido,
cromosomas distorsionados,
alvéolos taponados de carbón
nada láctico,
membrana plasmática discordante
en interconexiones relacionales.
Esto…
requieren de alto poder resolutivo electrónico,
por sus características microscópicas.
Dado que no es posible ver la viga
en el propio lagrimal,
con la nitidez
de una pajilla en las del vecino.


AUTO CONOCIMIENTO (I)

A Eleazar Molina (Gonzalo Fragui)

Para bucear en la propia estructura profunda,
el profeta Eneas Fragui recomienda
el uso intraintencional de un microscopio fototónico.
En casos de severas reticencias resolutivas
se debe apelar al microscopio electrónico
por transmisión o barrido.
En última instancia a radiaciones infrarrojas o ultravioletas,
o la invención última para casos de egos extremos:
rayos láser ultrasónicos cuánticos.
No obstante es más fácil, y económico,
aplicar la técnica del espejo,
el azogue jamás zigzaguea:
Lo que se percibe en los vecinos
no es más que la propia sombra que acosa.
Por tanto, lo que se ve allá
es lo que tenemos en el acá
Pero hay que tener una confiable auto entropía visual.
Para el común de los vitales, con voluntades irresolutas,
hay que hacerse picadillo
hasta encontrar la muestra más representativa,
colocarla en formol,
cortar lonjas microinfinitecimales en el microtomo,
colorearlas con Cajal o Golgi,
extenderlas en los portaobjetos,
apuntar con el objetivo…
Entonces sí, develar… qué se es
en palabras y silencios.


AUTO CONOCIMIENTO (II)

Previo, a objetivo y porta objetivo,
se procede a verificar por contraste de fases
las interferencias de la luz polarizada,
dado que a mayor poder de resolución,
mayor fosforescencia habrá del ser.
Las lentes se arman cual revolver al disparo plano convexo,
de manera que el cuadro imaginativo perceptivo
se haga pantalla todo color.
Antes de colocarnos espécimen de conejillos en india,
certificamos la lentilla superior aérea,
y la del medio en aceite de cedro,
por si es espeso en lástima refractiva;
luego sí la frontal del espejo en el vidrio pulido,
sin ahumar.
Una vez clarificadas las muestras,
colocamos el tejido más herido.
Con los ojos bien abiertos bifocamos
desde cada uno de los oculares.
Miramos, escuchamos y callamos,
Ínfima partícula coloidal atómica y cuántica.
Si el campo insiste en hacerse oscuro
Aun la dilatación al máximo
del diafragma y el condensador,
se puede recurrir a gotas de yodo orlistat,
infalible en detención de enzimas, grasiento egoser.
Si persisten rasgos de presbicia egotista,
no hay que depre-ocuparse…
Por ley natural la luz ultravioleta
dará cuentas claras a lo oscuro en pleno medio día.


CAÍN Y ABEL SUBCUTÁNEOS


Caín y Abel están en el tejido subcutáneo
de todas las pieles,
alojados en los poros sebáceos.
El primero, que es el último,
vive de la fagia intimidatoria.
El segundo, que es el primero,
hunde su grito en la tierra que él mismo humedece
con secreto gozo interior.
Caín aprendió, del miedo de Abel,
a ser macrófago;
por eso se viste de osteoclasto
cuando Abel es osteocito nuevo,
o de condroclasto cuando Abel es condrocito.
Abel sabe que Caín no va a esperar
que transcurra su tiempo de vida útil,
para englobarlo como entamoeba en ayunas.
Caín sabe que Abel sabe lo del espejo,
por eso no quiere mirar quejándose.
Caín y Abel nacieron de la misma célula madre,
recibieron las mismas mitocondrias,
los mismos ADEENES,
iguales nucléolos y principios enzimáticos
e idiomáticos.
Caín, nació unos segundos después que Abel,
el primogénito;
de ahí la desavenencia.


EN EL CAMPO DE LA MATERIA

En el campo de la materia
los oídos quedan sin acústica,
inertes,
sin danzas en las puntuaciones.
Los átomos,
confín de la galaxia sustantivada
de la mente.
Tal vez en un nuevo cuerpo recomenzar
ciclo de recordar olvidando.
Tal vez nuevo lugar
donde descansan algunas partículas.
El epitafio gris
en la coyuntura de la frente
anima los entrecejos.
La memoria se ocupa de ordenar
los recuerdos.
Posiblemente no se dialogue
desde la glotis.


MATERIA Y ESPACIO

Homogéneo y añil,
materia y espacio.
El agua no lava
los silencios inmateriales.
Pequeño sitio mío,
calles escabrosas
de mis médulas expresivas.
La lluvia regresa ciega a limpiar,
se extiende índigo,
deja un cúmulo de sensaciones,
imágenes perpetuas.


MERCURIO RETRÓGADO

Zigzaguea Mercurio
en su órbita alrededor del Sol.
Como si regresara
del festín donde se liban licores espumosos.
Zigzaguea una danza lenta,
buscando atajos lúdicos,
retrogradando, retrotracción.
Mientras tanto,
los animales más inteligentes de la Tierra,
y quién sabe si de otros Planetas,
zigzaguean en la mente y en las manos.
Las llaves se extravían en las propias casas,
las carteras y los bolsos se dejan
en los mercados, en las oficinas,
en cualquier medio de movilización masiva.
El nombre de nuestro más cercano amigo
se va quedando
en
en la
punta de
la lengua,
lengua
punta
sin querer
sin querer
retumbar,
alumbrar,
salvaguardar.


LUNA EN MENGUA

Tiempo de luna en falta,
los ocasos pierden autenticidad.
Expedito,
ahogando las asonancias mágicas,
se desencajan los utensilios cotidianos.
Lasitud, desconciertos.
Ubico el coraje, lo acuno,
aliso el lecho de epidermis, el dorso,
la planta, los talones, el empeine.
Palpo cordial cada tendón, cada hueso.
Es propia la avenencia.
Cedo el tiempo menos atropellado...
toco cada punto de los limbos,
me lleno de pomadas y aceites: menta y jazmín.
Germinación exquisita
hasta el último fortín de las hebras.
Me embadurno con bergamotas gentiles,
sin receptáculos estratificados en puntas,
sin ofrendas.
Descubro sin lisonja la desnudez sabia.


SINAPSIS

Entre tu membrana y la mía
ya no hay sinapsis.
A mis dendritas y a tu axón
se nos fue la luz,
se nos bajó la brekera
precisa para las barbacoas y los condumios.
Los neurotransmisores,
sin órdenes
ajustadas a la estima,
equivocaron las rutas y los códigos.
Se malogró la mielina,
dejó de producirse.
Desde los primeros escarceos
Pre sinápticos
venía ya el desconsuelo
del infortunio.


LECHO DE RÍO

Levantar, a bisturí, la piel equivocada,
centímetro a centímetro.
Filetear los músculos
y los cartílagos,
haciendo a un lado las arterias y las venas.
Raspar enconos en superficies de huesos,
segmentar las articulaciones.
Entonces vaciar todo el mar,
hasta la última fracción de lágrima.
Volver a acaudalar el lecho del río:
agua viva, agua dulce.
Regodearme agua mía.


CONSTIPACIÓN POÉTICA

Está ahí, patalea, empuja,
se hace sentir, no forma cuerpo.
Pesa y revuelca, duele,
constriñe la constipación poética,
náusea pertinaz,
espasmo que no quiere arcada
y liberación.
Llenura de gozos sutiles,
sensaciones dulces;
miseria, tormento, impotencia…
Todo sale, se hace albor.


DESDE EL POTRO


Desde el potro amnésico y ventral
expongo a la mirada el vientre.
Las manos ajustadas al vinil trastean intimidades.
Me pregunto desde los quinqués oftálmicos:
¿hay entrecejo, remilgo animoso, devoción iluminada?
¿Son lancetas las manos,
tocan clave en los ganglios sonoros?
¿Hay cizallas en la mente que ausculta,
anagramas en las carnes mórbidas?
Quiero reconciliarme con cada centímetro mucoso,
tomarlo hostia sagrada,
elevarlo en el altar de la simplicidad,
sin elucubraciones de agujas cortantes.
Tierra simple, acopio dúctil,
sin catalizadores dejarme levar.


PALABRA EMBRIONARIA

No hay cerrazón de párpados,
la lluvia de palabras embrionarias
estiran los enlaces con la vida,
despierta la piel.
El corazón se aloja en el campanario,
con badajo y bronce habla
en la comisura del pegamento, del adiós.
Sigue el combate con la palabra,
administrada letra a letra.
Elevada en cúspides del esmero,
se desploma, aplastan la intuición.
Cual piedra de Sísifo se remonta de nuevo
como toneles de vino,
sin vencidos ni vencedores.


EN CONCIERTO

Dedos vívidos,
diastasa catalizando modulaciones.
Concierto, jemes,
pezones, manos, danza.
Se deifica el prado de la piel.
Presionan dulce,
como individualidades, deleitan,
carrillones, sonajeros de madera y metal,
fruición y brisa.


OBSTRUCCIÓN DEL TRÁFICO


Los tapones del tráfico vehicular
son obstrucciones
de arterías y venas,
en la mayoría de los casos se muere callado.
No basta tomar precauciones
medicamentosas.
Cuando las placas (de ateroma también) aumentan,
se instalan, cierran el paso,
enlentecen las arterias viales,
se angostan las calles de las grasas
calcificadas de coches, camiones, autobuses.
Tal vez un método invasivo,
túneles, vías de escape,
balones, disolventes disuasivos,
desvíos, interconexiones,
elevados, deriven la sangre
de automóviles.
Hasta que… aumenten la circulación
de autos. estrés emocional y físico,
consumo de licores
veloces en grasas
de metabolismos lentos en transitar.
Y sigamos el cuento del gallo pelón,
que hay que contarlo cada vez.


TÚNICA ÍNTIMA

El endocardio
en tan túnica íntima,
Tan de cada quien,
que muchas veces
ni siquiera
el mismo corazón
sabe sus verdaderos
sentimientos y pensamientos.


AURÍCULAS Y VENTRÍCULOS


Ninguna fuerza natural o sobrenatural
puede obligar a las aurículas
izquierdas y derechas
a dejar de impulsar sangre hacia los ventrículos,
en sus espontáneas sístoles.
¿O sí?
Los ventrículos derechos
(con esfuerzos de subsistencia)
impulsan su sangre hacia el árbol arterial
a través de pequeñas válvulas
para que en las vías pulmonares se realice
el intercambio de gases,
algunas veces tóxico.
La sangre se limpia y oxigena.
El ventrículo izquierdo la bombea
(diástoles)
al sistema arterial corporal
donde se esparce
roja.