Escarcha o centella bebe conmigo
(1989-2002)

 

 

 

¿ERES?
¿La centella
que parte en dos mi estancia?

¿Escritura?
¿Angustia?
¿Amor?

Llenas de luz,
transfiguras.

Renazco de escarcha
y
fuego.

Vienes volcán…
Incandescente regresas,
reelaborando.

La protejo
escritura
con la misma centella angustia.

Cálida canta… y es fuente
¿escritura?
¿amor?

Río baña
lirios blancos
el nuevo rito
naciendo crisálida en mí.

 

¿PREFERIBLE?
No la escribiente
de generoso quejido.

No diadema en tinta china,
ni pueblo inventado
en desfiladeros de montañas
que ni siquiera han probado vivir.

Magma aunque sea…
volcán Skay que siempre ruge
y lanza piedras sudorosas;
roca líquida.

Nunca más espacios níveos.
No tranquilizar la ausencia de paz
mezclando óleos
en cuadros pared a pared.

La piel quiere sentir
su utilidad.

No embutir…
cuadernos y libros
nada más.

 

 

LO IRREAL
–la fantasía–
duerme.

Escapemos sigilosos,
sin tinta,
en puntillas;
sin hacernos notar
más que del pulso impreciso.

Es tiempo
para
sin pinceladas
ser.

Tú al sur
yo también.
Sin el ecuador en trazos,
el papiro no entrevisto,
el papel en madera viva.
Plena la vía para dos uno.

 

ES HORA
encuentro no fortuito,
de
una
e s c a r c h a
y
una
h o g u e r a.

Nunca más punto
que se alarga línea,

aunque el deslizamiento
vuelva
a acecharnos
en el descampado
que demanda
cada vez.

ANOCHE FUE LA NOCHE
caminábamos por la playa
asumidos.

Ya no recostados de árboles
que no existen,
descalzados de heridas,
la arena húmeda;
cálido el papel de la piel.
Nunca más poblados
de fantasmas.

 

PARA SACIAR LA HUELLA
dos mares en sueños no alcanzan.
Ni olas, campo abierto,
candado al mismo tiempo;
es decir simulacro: nada.

¿Solos?
¿Dos?
No medie más que un hilo
del mismo aire.

 

NOS BUSCAMOS
¿hueco de soledad?
Nos necesitamos...
¿angustia…
escritura…
amor…?

 

¿INVENTO?
¿Eres?
¿Soy?

¿Estamos sintonizando el fiel?

 

SERENIDAD DE HOJA BLANCA
que lleno
d i a m a n t e s

D e s m a n t e l a r la escritura…
amor…
angustia...
La herrumbre carcome, ofusca.
Dinamita bien adentro: temblor.
¡Que se fragmente
el diván calígrafo con maganto,
que no dibuje el envés!
Sí:
la carne que grita ciega,
mirando.

 

TIÉMBLAME SERENAMENTE
¿a m o r?
¿e s c r i t u r a?

No atropelles
–¿f a n t a s í a?–
con garfios.
¿e s c r i t u r a?
Ve lento, pero ten prisa:
son para nosotros los días.

 

SE QUIEN DEBES SER
en el oráculo.

No equivoques las metonimias
de la escritura.
No indagues balanzas.
Hazte el que es,
sin conjuros,
angustia.
Sin necesidad de bañar, con miel,
cuarenta noches, la embocadura.

Posesiónate firme,
no permitas dagas temblorosas:
hagan desear
la tribuna blanca
del papel...
Otra sed.

 

NO QUIERO REGRESAR
a la hoja
almidonada al vacío.
Átame a tu forma
de pedrusco callejero que ahonda la tierra.

No me dejes correr intento.
Quiero sentir tu crepitar
de fuego.
No describas las bóvedas,
no salves del peso,
de la estaca.
No apoyes la huída.

 

NO TEMAS CONMIGO
nigromancia en marejada.

Toma la seguridad,
la flexibilidad del adviento
para seguirte:

no ciega ni dormida,
ni con la luz apagada.

 

TE NECESITO
pentagrama siquiera.

Resurrección.
Llama rosa,
escarlata.
Llama naranja,
amarilla.
Llama verde,
azul.
Llama violeta.
Llovizna dulce,
Permanente, sin dragar.

 

APRENDIMOS A QUERERNOS
voz de adentro…
¿primero?

Papel y sueño...
¿después?

 

LLEGAN VOCES
llegan… escrutan.

Despiertan altísimo,
mostrando parajes,
insospechadamente,
no contados
todavía.

 

ES QUE HAY CARRETAS
preparadas para viajes,
maletas que no llegan
a deshacerse.

Las percibo
el mismo día,
las descubro agazapadas
en cobijas;
con argumentos difuminados
escarlata en amarillo.

 

VER EQUIPAJES OCLUIDOS
obviarlos.
Que desaparezcan solos,
si quieren.
El desdén será
el verdadero
a  d   i   ó   s

 

SIGUE JUGANDO
seductor, seductora.
Con máscara o sin ella.
No te detengas cuerpo de libro,
no te presentes espectro
para el miedo.
Sigue tocando el pulso cristalino
nuestro.

 

SE PRECISAMENTE
la materia de los ancestros,
exactamente la sustancia
magia.
Ahoga cada poro,
que asuste esta llenura
de ella, de ti.

No  más pátina en papel.

 

¿MEJOR?
¿Permanecer
voces en sordina…
qué playas?

¿Manos
que
se tienten vida?

Seguimos carne que vibra,
pedazos,
palabras,
epístolas.

El pasto que hierve,
es el mismo que entinta;
el que imanta las noches
de insomnes figuras.

El parentesco de la carne
no fluye a borbotones
todavía.

 

TEMO
no someternos ciegos
a la confrontación física.

Sumisos,  indecisos,
asfixiar el troquel,
el tropo, la trova.

Decidamos
agotar sin soslayo
al Merlín de los sueños precisos.
Se torne
hidrógeno nitrogenada la rúbrica.

Sobrevendría la peor muerte
que nos haya acontecido:
enterrar la palabra,
fuego
perseguirnos  leyenda,
hasta hacer despeñar cualquier oleaje.
Sin fin de cuerpo que descanse
en la ternura recamada,
reconvenida;
reconocida recompensa.

 

EN TODOS LOS ESPACIOS
siderales
de mi mente,
tiempo,
palpita ella,
¿tú?,
(¿amor?)
desacomodando la serenidad.

 

CONFORT DE CERRAR
simplemente desobstruir.
¿Angustia?

Afuera,
huellas celestes  púrpuras.

Holgadamente
expresar
¿escritura?

 

NO SE PUEDE CORRER AHORA
Después del conjuro,
–alquimia–
se desataron leyes...

Usted
desmanteló  hechizos
fraguando...                     
No delegue el principado, no huya.
Regrese a la palabra escindida,
á (r) m e l a.

Bebamos generosos:
escarcha o centella,
bebe conmigo.

 

NADIE IMPUNEMENTE
desea estar
entre las tierras
que me pertenecen.

No podemos huir
personajes,
la omnisciente hace mucho
trazó sus líneas:

señal
que ahora ejecutamos
asombrados

de tanto  a z a (h) (a) r.

 

DEVIENEN SUCESOS
que no me pertenecen
por esfuerzo,
o rechazo.

Percibir temples ocultos:
tu fuerza
–e s c r i t u r a–
que apuntala    seductora
sin que pueda escapar,
petrificada a la certeza
que implicita.
Dependo absolutamente
con desamparo,
de ti
v o z    a n g u s t i a.

 

ES QUE ME  GUSTA
ser conducida
a batallas o silencios;
a mares o penumbras...

dejándome
afinar.

 

ABRO LOS BRAZOS ÁVIDA
palpo tan sólo
el friso de paredes
que no existen.

La almohada…
e x a g e r a d a  m e n t e
vacía
comienzo de nuevo,    
c

e
r

Mano arrojada   
c

e
r

 

ESTRECHARME OPACA
ocultarme
en la propia aljama.
No volver al mismo balandro.
Adentrar los brazos, 
la grafía.
Anudar la sombra,
los vestigios, toda luz veladora.
Echarme...
–objeto de penumbra–
sin deseos de calcar.

 

ESA COSTUMBRE MÍA
de morir
sin fuego,  sin techo.
Avidez,
de herir la propia estatua,
dejar pasar la grieta
sin atraparla.

Escuchar... 
demasiado sana la serenidad.
Intentar olvidar recordando

e
s
c
r
i
b
i
r

 

 

ACARICIADA LA ARENA
húmedos los pies.

Dormir apacible
en pastos verdes, muy verdes,
sin sonrojos,
ni ladrillos.

Cerca los soles,
las efervescencias,
los mimos,
susurros
más allá del papel
extendido.
Horadando el único hueco
que salva
de ti,
a n g u s t i a.

 

SI PUDIERA ENDOSAR
LA CONMOCIÓN

la escritura…

Tal vez no quiera.

¿Qué desgarro comparece...

después del gozo?

                                      p       g                                     
o          o
z           z
o

 

NO SÉ SI FUE
el vacío de la ciénaga,

el descauce de caminos,
el desborde de muecas...
sin sentido.


PERMITÍ EL DESCENSO LENTO
escalón a escalón.

Tendí la cuerda
para que me sorbiera esponja.

Vi como me iba llenando,
torrente.

Ayudé a exprimir...
hasta la última sustancia.

Comencé a hacerme sangre...
mientras me iba haciendo más porosa

eScRiTuRa

 

EL AGUA SE FUE LLUVIA
DE ADENTRO
(El gozo dejó de ser)

Empezó a crecer
montaña que explota  c u l p a.
Q u e m ó,
ardió,
c a y ó.

Desatendió la voz:
¿alterada?,
¿serena?

 

LLEGAN VOCES
llegan,
inquieren,
despiertan insignes.

Mostrando parajes
insospechadamente
no cantados
todavía.

 

LA MAÑANA
no tendrá circuncisión,
en la ciudad hay perdón.

No más playas cerebrales,
ni  poniente estacionado.

Bienestar de especies que resuelven
un día cualquiera de oficina:
viernes social...
sordera de afuera,
pátina, barniz.

 

YA NO
tomar una tarde de playa
que no se hizo:
arena bajo los pies,
luna no recorrida,
cabezas no enlazadas al viento,
tu hálito.

Dejar pasar fantasía memoriosa.
No estañarla, no soldarla de ayer.
No más sobrehacer quimeras:

moldear los ojos de vida,
hacernos hilo grueso,
tela de alta costura
y
empezar a vestirnos de él,
de ella.

 

NO JACULATORIAS
en inciensos y pergaminos,
sonidos interfectos.

Tanto mármol y nombres.
Ángeles y demonios acechan
peleando corpus de eventos.
Cualquier gaveta sirve de tumba.

Filigrana...
música en sordina...
pentagrama sin orquesta
ni batuta en alza.

Oír…

 

TANTO MUSGO LLAGADO
tanta inmovilidad de caracola cerrada.
Palabra de adentro  que arrastra,
silencio de galería.

¡Flash!
Manos vigiladas, agujeros.
Chamuscan las palas...
del coexistir.

La tierra comprimida 
rellena cada hueco de hambre.
El aguacero...
golpea suave el latón,
como si no fuera a doler fuerte
vivir, escribir.

 

NO MÁS SORTILEGIOS
La última página
siempre es la primera puerta
que se cierra,
aunque no se quiera ver la otra
que se abre hacia el no acantilado...
Sed menos escarpada,
sin zócalo que orille la pena.

Ingenio, yeso,
selenita, alabastrita.
Con la cabeza en la cola...
comienza y rescinde...
el  amor...

TeRMinA

 

LO QUE HE AMADO
se fue marchando –no poco a poco–
por la vereda del barrio más intranquilo:
con arrugas en los brillos.

Lo que pudo amarme
volteó tanto hacia el sueño;
costra de tiempo indigente,
mirada desobsesiva.
Colores oscuros, noches de no apertura.

Yo, en el medio,
inmaculada...
mente.

 

ESE IR Y VENIR
de piedras y varas y flores,
confundiendo la risa de los niños
con el llanto de los violines
del pueblo en fiesta.

Lo no asentado en el corazón:
restos de estalactitas
cuelgan ínfimos
en alguna cueva,
apenas recordada como un punto lejano,
se pierde sin dejar hilo a la luz que emite.

A pocos metros ya es galaxia la distancia;
hipermetropía astigmática:
desapego doble...

No se ve el perfume en detalles.

(Desmemoria de cosechas,
ancianidad del sosiego forzado)

 

¡SILENCIO QUIERO SILENCIO!
Necesito silencio,
en la mente, en el corazón,
en los ojos, en los músculos:
en los órganos abdominales.

Pasado, silencio.
No expectativas,
ni mañanas, ni año entrante.
Silencio en las manos,
en las piernas, en la piel,
elemento vital del universo.
Silencio en los oídos
en la boca, en la espera,
en los pies al sudario.
Silencio en la palabra,
en el movimiento orbicular de los labios.

Silencio melancolía
Contemplación del sauce que cuelga,
nostalgia de la calidez del frío,
soledad de pájaros violetas verdes.

Silencio, mirada  en espera.
Calla ojos, calla.
Calla espera, calla
Duerme...
En esta luna no hay salida,
ni siquiera agujero para respiros.

A callar han dicho...
Duérmete niña,
no hay ilusiones.
(Duelo de magias).

 

NO VELES
niega la mirada.
Escucha el silencio
con que el forraje crece en filigrana de alfa.

El sol ya no es sol.
(Aro negro vacío).

                        No hay mirada para  huecos nuevos,
ni tercer ojo que lo perciba.
No hay coronilla, ni plexo que entienda
y transmute sierpes.

Silencio
desolación,
silencio.

 

ES POSIBLE
–se me asegura–
ensalmar la melancolía como la muerte.

                        Se hace un atado de tela y cordón,
se grita, se golpea, se sopla con fuerza,
y se echa a volar...
(viejos bríos).

No se pierda la fe
si desde cualquier paracaídas
caen pájaros osados,
trompetas de juicio final,
c e r r a n d o.

 

ABANDONADA
me agrada ser
abonada.
Rebuscar así la pluma fuente
que se aloja en los humores,
lista,  vigilante.
Rayar la piel desde la frente
con carboncillos al vivo.
Marcar caminos,
laberintos.

No ser hallada
–regocijo–
la sangre con la tinta.

                        Agoto en morbo la vigilia prolongada...     
Ácido láctico...
Se abre la mente en posición de parto,
detona la oxitócica; 
distiendo los contornos del húmero,  
las falanges.

Se inicia  dulce lumbre:
cifrar,
existir.

 

DEMENCIA DELEITOSA
Volver a creer
crear.

Empezar cristalinos
cada vez.


LO PERCIBO LA  PERCIBO
en el estómago,
rozagante,
como un nuevo niño.

Siempre nace
y me hace.

Me dejo hacer,
d ó c i l.

¿Escritura?
¿Amor?

 

EXTINTOR AL VIERNES SANTO
Pan ácimo que se atraganta.
Acritud.
(Colgado en el centro de la lanzada...)

Telas de cortina para los ojos nazarenos,
Loco.
Prescrita agua de arterias
en desbandada de Sol
que ni siquiera entinta
los claveles del recinto Fortuna.

Resurrección,  resurrección.
Resucita acción.

No más silencios al alba ni despertar insomne.
Transmutación de hollín.

Badajo en bronce, campanas, música sacra.
Voz puntual que exalta.

Andén amoroso,  plenitud, luces de bengala
color piel diamante, hielo, fuego.

 

RESURGE DE LA SORDERA
el tul espeso.
¿Angustia?
Mantilla para el disfrute del bronce.
Carillón y templo.
(Regocijo arrobado).
Es cárdeno el lienzo con agujeros de abismo.
Velos de fieltro doble en la mirada.
En los caminos,
tropiezos.

Elegir:
no espinas.

 

REDIVIVO
taumaturgo,
palmas que no se cruzan en cruz.

Espigas de pan levitado.
Sésamo.
Bienestar en el lugar asignado,
no en otro
que parece  esperanza  verde,
sin ser.

No más viernes ni tres de la tarde.
Cardenal renegrido.
No más equimosis, moradura.

Renacimiento, 
domingo,
resurrección.

 

REPOSO
después de hacer el bien.
Restauración.

Alegría, algarabía,
Acción, refacción.
Arabescos guturales.
Después de hacer el bien,
reposo, restitución.

Venus será gozo sin duelo,
más allá  él, ella.
¿Escritura?
¿Amor, angustia?

¿Complacencia?
¿Avoir du plaisir, jouir,  réjouir?

 

ABRACADABRA
en línea el Sol,
la Estrella, As de plata, el Mago.
A los costados el Ermitaño con su bastión,
su manto azul de lino
y su luz de caballo de Luna.

La Sacerdotisa con su libro en blanco
y su vernier de ojos.
A los pies, el mapa Mundo,
la Fuerza, la Templanza.

 

SI ME PREGUNTAN
¿por qué insisto en sensaciones
Rosiazules
que no verdean el duelo en mis espacios?
Siento la grama húmeda,
la lluvia azul transparente
despierta mi boca,
desea cantar suave.

Si me preguntan, ¿por qué precisamente
lecho que nunca espera,
sábanas heladas,
blanco incandescente que hiere
incluso penumbras?

Un oscuro verde se filtra en mis pupilas
mientras una  larga hilera de versos
responden lloviendo.

Fuego de girasol en noche apagada,
cuerpo de pradera dibujada en estampas.
Frío de páramo,
frailejón que se adhiere hasta la ionosfera
del cuerpo, en los llanos.
Escalofrío de lluvia persistente en sequía,
lloro y gozo, 
al mismo tiempo alba.

 

OBSERVO DE LEJOS  DE CERCA
un chaguarAmo.
(Me estremezco).
Contemplo sus frondas,
su tronco,  perfecto y clásico;
y lo amo.

Me pregunto,
¿cómo llegar a su pulpa altísima,
comerla?
¿Cómo extraerla,
beberla,
bañar  la piel, amalgamarnos,
pasta espesa amable?
¿Cómo ser hoja suya,
brazo que pende de su tronco impecable?
¿Cómo raíz que se le enrosque?
¿Tierra húmeda, alimento
en espera del hambre para ascender?

 

Miro sus ojos de árbol

y detallo cada rasgo.
Pienso en un manojo de siemprevivas
en lugar del corazón.
Y lo presiono suave, el manojo.
Mi pecho se vuelve un potro
que relincha
entre sus frondas.

Yo, petunia  luminosa,
adherirme, raíz, a su tronco alto.
(Incrustarnos...  rizoma y bulbo).

 

EN MI PUEBLO
tierra suave, 
abundante grama fresca.
De tanto en tanto,
una gardenia se levanta para volver a vivir.

En su pueblo:
los tulipanes cantan  por los caminos
que él recorre para florecer.

Petunia,
espero en los recodos
perfumados de violetas:
las esencias me anuncian de lejos.

Su boca es un efluvio
de esencias inefables.

Me abro a la regadera de su lluvia,
me adentro ligera,
permanezco ávida,
recibo el rocío de su lumbre.

 

SI ME OFRECIESEN OTRO BOSQUE
más pródigo en ternura,

la seguridad de una alcoba,
espejos y tapices,

lecho tibio cada amanecer,
rosas púrpuras.

No dudaría
en quedarme a la intemperie...

sin alcoba precisa,
sin lecho.
(rosa blanca sin perfume).

Plenos los espacios
de violines y acordes silenciosos;

añorando...

(escritura)

 

HACE DÍAS BUSCO LA PALABRA

precisa
para nombrar
las sensaciones exilias.

Me fatigo.
Recorro  jardines,
huertos,  caminos,  pueblos,  ciudades.

Tomo un vagón,
indago continentes  y mares;
me uno voluntaria intergaláctica.

Regreso
abultada de arco iris mentales,
con palabras en los bolsillos;
hecha agua el alma
y
los nombres desaparecidos.
Toco mi corazón huidizo,
visualizo al descuido la mejilla ruborosa,
transito miedos antiguos;
borro.

Dibujo una boca de madera
cruda
cocida.

Mi memoria fotografía el arrojo.
Descanso raíz.

 

DOLOR DE CAPULLOS EN EL SUELO
que ya no pueden crecer
esplendentes.

Este balance de pérdida y soledad.

Este miedo de ser arrancada
sin fructificar,
sin ser comida dulce,
aroma de hierba menta
o albahaca.

Sentir no ser llovida...
Grama reseca.

Costumbre de poeta,
desdecir los bramidos del corazón
anhelando a gritos...

Ese miedo a ser,
simplemente ser...
(sin ocultarse).

Imágenes detrás de los espejos,
buscando historias
no fantásticas.

 

HE ACCEDIDO
a una parte de su cuerpo,
la más energética,
la que vibra en la piel
y engendra manantiales.

Si pudiera contarle
la calidez de los abrazos,
los paseos fuera y dentro de las playas
y los barcos;
las manos deteniéndose,
avanzando apenas,
imperceptibles al estallido.

La piel caliente,
el peso…  el paso... los temblores...
Y otra vez el manantial
que nos refresca para el sueño.
Si le hiciera saber los sucesos
después de la despedida:
detrás de mí su respiración en mi cuello,
su energía en el aposento de ensueños;
amoroso conducía...   rozando.

De nuevo el viaje nunca hecho juntos,
por el escaso tiempo y la distancia.
(Y los miedos del cuento que arde entre los huesos).

Si supiera del fantasma
que viene de su  cuerpo 
l e v i t a n d o,
desde su pueblo hasta mi sueño;
se asombraría del sonrojo
guardado en las entrañas.

Si pudiera explicarle:
la clarividencia  de su cuerpo
en otra mecedora,
sábados y domingos,
cabalgando el infinito en mi nombre
y mi figura.

Si pudiera contarle:
de su río,
extendido amorosamente
hasta la espalda,  los cabellos,
los sentidos.

Si le contara:
que soy una delicada y exquisita
cocinera,
cuando su cuerpo astral
está conmigo,

en la mesa.

 

MI NECESIDAD     
es mirarlo...      escucharlo...
palpar su taquicardia en mis huesos.

Mi objetivo....     
es embarazarme
poemas  ríos que unta sedoso en mi piel.

Mi estrategia  es estar cerca,
como la respiración vitaliza los espacios,
o el pantalón que se tiene a mano
para salir a la vida desde la esperanza.

También...   saber estar lejos
y en silencio
ante el débil clamor del pulso
y la distancia.
Mi táctica  más tímida
es  que me necesite...
trescientas sesenta y cinco horas
al año.

Es decir, quince días
y un cuarto

con

ventanas al mar.

 

CUANDO PLANIFICO MI HUIDA
despacio,
en puntillas.
Sin que sea notada,
(más que en un silencio de aromas
que persiste...)

suena el teléfono.

Mis pies regresan al punto de salida,
al jardín de geranios amarillos lilas.

Acomodo la cabeza 
–dócil– 
entre el frondoso helecho;
me entrego amorosa al ramaje cálido.

Y vuelvo a soñar.

Sueño la ternura cotidiana,
el tiempo sin  límites,
y un espacio sagrado con olor a bosque
donde tiemble a sus anchas
el amor.

Ya no vuelvo a correr.

 

HAY UN SOL TENUE
en el centro de mi cuerpo,
sol esplendente de las cinco y treinta de la tarde.

Una luna con su bastión de luces
va alumbrando los atardeceres
que regala generoso el amado,
como espumas de mar que se llenan
y se vacían, para volverse a llenar.

Desde que me ama,
dos soles intensos se juntan
a las nueve de la noche,
dos lunas se están quietas, mirándose.

Desde que lo amo
el cielo es más azul que blanco.
Extrañamente,
el pequeño mandarino
no ha dejado de florecer.

Desde que el esplendor
va y viene
de su mirada a la mía
y viceversa,
las calles de la ciudad  están impecables de limpias,
los transeúntes tienen el mismo sol, 
en sus esperanzas.

Ya no hay guerras entre los pueblos árabes,
los políticos se han redimido en el Monte Sacro.
Nadie roba un gramo de ilusión
a la esperanza de los niños y las niñas.
Los enfermos,
sanos se han incorporado al trabajo. 

Y la muerte, ha desistido en su afán.

 

ME GUSTA MIRAR
–no de reojo–
la risa azul matizada de oboe,
la calidez que desprende el viento
cuando abraza las flores,
la intensidad de la tez bronceada
que duele la piel,
los mocasines negros
con medias,
o sin medias acariciar la corteza tímida
lentamente,
como todo comienzo y todo fin,
eternos.

Ascender al pecho
que aprisiona el mundo.
Delicado y fuerte
correr con las manos en corola,
me gusta.

Imaginar las estrellas vestidas de rosa.

Tomada reírme,
reírme tomada.

Más que cortesía quisiera.

 

ME GUSTA TENER AMIGOS
y amigas,
amarlos y amarlas

como mi perro cacri me espera
después de un largo viaje...

Más que así...
espero,

desordenar tanta paz
en la boca,

venerar los pies trajinados,
la espalda.

Esmerar los espacios para el juego,
simplificar el tiempo.
Escarpar eN éL.

 

SI TUVIERA QUE ELEGIR
entre un amor figurativo
y un buen poema on the rock…

tomaría el camino
donde se cruzan las miradas
con las palabras azules,
las flores
de manos diminutas,
la deliciosa sinfonía
que toca
las estrazas del corazón.
Por eso,
pierdo  (siempre...)
amanecer de farra,
frente a una puesta de sol:
(atardecer brasa y fulgor).

 

DEVELADO EL GENOMA DE LA POESÍA

Entro con pie ligero.
Ya sé de las maravillas
y los desperfectos
genético-lingüísticos
y fónico-semánticos.

Puedo repetir al infinito
la gestual, los registros, los códigos
y las cadenas específicas;
las pasiones y la mística.

(No el corazón de la piel).